La Justicia

Hoy me he despertado pensando en el concepto de Justicia… Nos lamentamos porque nuestro sistema judicial es tremendamente decepcionante, porque no es igual para todos, porque se salta a la torera un montón de derechos básicos y fundamentales que todos tenemos reconocidos en nuestra Constitución, porque la corrupción es más común que los gestos de bondad… y frente a esto los ciudadanos como tú y como yo poco podemos hacer. No es cierto.

La Justicia es un reflejo real de nuestra sociedad, y la sociedad está formada por todos y cada uno de nosotros. Y todo esto que está saliendo tan terriblemente mal, desde mi punto de vista es culpa de todos, de la falta de humanidad que caracteriza a nuestra sociedad de hoy.

Yo me encuentro envuelta en una situación en la que un fiscal parece más obsesionado por condenar a una serie de personas porque sí, sin pruebas y sin mesura, que por el hecho de cumplir con su función. En la página oficial de la Fiscalía, podemos leer que “La ley es fruto de la voluntad popular expresada a través de sus representantes y, por ello, el Ministerio Fiscal vela especialmente porque se cumpla; con ello hace que se satisfaga el interés social, que es el interés de todos; por eso, cuando el Fiscal actúa ante los Tribunales no está representando el interés de una persona concreta, sino el de toda la sociedad, a quien interesa que la ley se cumpla”1.

¿En serio? Me parto de risa, y de asombro a la vez, sin olvidar la tristeza que me produce. Nada de lo que expresa es real, al menos en lo tocante a mi caso, y a todo el proceso relacionado con mi condena que recuerdo es de 4 años de prisión y 6 meses adicionales en caso de impago, y una multa de 356.000€ porque me consideran autora de un delito de blanqueo de capitales procedentes del narcotráfico sin ni siquiera disponer de un indicio, todo han sido suposiciones. Y lo peor de todo, es que la injusticia de la Justicia es algo mucho más habitual de lo que podríamos pensar. Hay cárceles llenas de inocentes y de condenados injustamente.

Cierto que este fiscal debe hacer las cosas muy bien, pues la condena es, prácticamente, un corta y pega de su acusación. Teniendo esto en cuenta, le felicito, su trabajo ha sido brillante.

En cualquier caso, lo que hoy me apetecía escribir es que todas las personas de las Administraciones Judiciales que han llevado y participado en este caso son un claro reflejo de inhumanidad, incomprensión, dureza, maldad, injusticia… con una clara y flagrante falta de ética y moral. Y esto, esto es un reflejo de cómo está nuestra sociedad a día de hoy.

Yo os invito a una reflexión… si yo no soy justa con mis amigos, si no procuro el bien de los que están a mi alrededor, si me dejo llevar por mi amargura, por mi infelicidad…. ¿Cómo podremos cambiar nunca esta sociedad que empieza a pudrirse?

Nosotros, tú, yo… somos responsables de lo que ocurre porque todos con nuestra forma de ser, con nuestra forma de pensar y con nuestra forma de comportarnos podemos contribuir a un mundo más justo, a un mundo mejor donde nuestros valores como seres humanos sean realmente los pilares de nuestra sociedad. Y esto no es una utopía, es una realidad.

¿Quieres un cambio? ¿Quieres una sociedad mejor? Tú puedes lograrlo, y el cambio es posible cuando empieza en cada uno de nosotros, en ti y en mí, en cualquier momento y situación. Cuando saludamos y sonreímos al panadero, cuando cedemos el paso al coche que sale del garaje, cuando tenemos paciencia en un semáforo, y en vez de tocar el claxon nos relajamos y disfrutamos de ese momento, percibiendo todo lo que hay a nuestro alrededor… el gesto de esa mamá cariñosa con su pequeño, aquel chico que ayuda a un invidente a cruzar, aquella parejita de ancianos que van de la mano, aquella joven que tira su chicle a la papelera, aquel señor que abre la puerta del banco y deja pasar delante a una señora, el barrendero que se ocupa de que la calle esté limpia, ese árbol que crece en medio de la ciudad… Ésta es la vida real, momentos felices, y nos la estamos perdiendo.

Yo confío en ti.

1 Página de la Fiscalía (link)

8 opiniones en “La Justicia”

  1. Queridísima amiga. Acabo de leer tu opinión sobre la eso que llaman justicia, y además de darte las más sinceras felicitaciones por esos profundos sentimientos que te produce la tremenda injusticia que estás sufriendo, estoy total y absolutamente de acuerdo con todo lo que dejas expuesto, puesto que mi opinión no varía nin un ápice de lo que tu acabas de dejar escrito. Tus amigos estamos contigo desde en este momento, y estaremos mañana, pasado, al otro, ……, y así hasta la eternidad. Te queremos por tu especial manera de ser, y yo soy otro de esos amigos que siempre me sentiré afortunado de haberte conocido.
    ¡TODOS CON PAULA!

    1. Lino, ¿qué puedo decir que no te haya dicho antes? Tú estás a mi lado y como parte importantísima de mi vida, lo sé y me lo demuestras cada día. Gracias por estas bonitas palabras que reflejan un sentimiento sincero y poderoso.

  2. Hola Paula, te entiendo y sufro tu mismo caso, un fiscal corrupto por solo valorar sus intereses y jueces que se presten a su juego, es la peor escoria de un pais.

    1. Así es, exactamente es lo que ha pasado, y está pasando. Justicia sin garantías. Han vulnerado todo lo habido y por haber. Creo que no se puede hacer peor, ni de manera más injusta.

  3. Hola Paula ,
    Te escribo desde Estados Unidos donde resido habitualmente . También estoy pasando por una situación «incómoda» con la Justicia Española que espero se desarrolle de manera favorable .
    En conversaciones con mi abogado ya me traslada que en España se condena por indicios , a falta de pruebas , con lo que los ciudadanos estamos expuestos a una indefensión constante .

    Me solidarizo contigo y te traslado mis deseos de cambio en la injusticia que se está cometiendo en tu caso .

    Ánimo y mucha fuerza interior . No dejes que los miedos te venzan

    Francisco.

    1. Estimado Francisco,
      Lo primero que deseo es que tu situación se arregle, y esa situación «incómoda» se quede en nada. La In-Justicia española cada vez deja más que desear. En mi caso ni siquiera hay indicios, sólo sospechas, lo cual es… no encuentro palabras.
      Recibo tu ánimo y te aseguro que los miedos no me vencen, estoy haciendo pública mi vida con todo lo que ello conlleva, y como ya he comentado en alguna ocasión, ni siquiera pediré el indulto (algo que suele hacerse en casos desesperados, y muchas veces por miedo). Yo llegaré hasta el final, incluso si tengo que cumplir mi «injusta» pena, lo haré.
      Gracias por todo y mucha y muy buena suerte en lo tuyo. Espero, algún día, recibir buenas noticias de lo tuyo.
      Paula

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